Preparación
Guarda unos minutos para empezar suave y bajar el ritmo al terminar, sobre todo en esos días en que sales con prisa.
Si tienes media hora para salir a correr, guarda unos minutos para empezar suave y bajar el ritmo al final. Es fácil olvidarlo cuando vas con prisa. Calentar y volver a la calma ayudan a hacer esas transiciones, aunque no garantizan evitar lesiones. También cuentan lo que entrenas y cómo te recuperas.
Antes de empezar
Comienza caminando a un paso cómodo y ve acelerando antes de trotar. Puedes añadir movimientos suaves que ya conozcas, sin forzar las articulaciones. Para una salida tranquila, la preparación puede ser sencilla. Las aceleraciones rápidas que ves en un calentamiento de competencia no tienen por qué formar parte de tu primera semana corriendo.
Calentar de forma gradual
Haz los movimientos con control. Si incluyes estiramientos, evita los rebotes y mantente en un recorrido cómodo, sin dolor. En una mañana fría, lleva una capa que puedas quitarte y dedica un poco más de tiempo a entrar en ritmo si lo necesitas. Antes de acelerar, revisa cómo te sientes.
La vuelta a la calma
Al terminar, si te encuentras bien, baja el ritmo y camina unos minutos. Después puedes hacer estiramientos suaves. Si aparece dolor o te sientes mal, detente: seguir para completar la rutina de enfriamiento puede empeorar la molestia. Deja los movimientos que duelen y pide ayuda si la necesitas.
Incluye ese margen en el horario desde que decides a qué hora salir. Así tendrás tiempo de empezar sin prisas y caminar al volver. Si una molestia sigue o reaparece en otras sesiones, consúltala con un profesional de salud; no intentes resolverla añadiendo más estiramientos.
Antes de asistir a una carrera, revisa los horarios y servicios incluidos en su convocatoria. Consulta las próximas ediciones en /eventos.